martes, 22 de diciembre de 2009

Yo tengo la Magia

Muchas veces he pensado que hay cierta magia en mí que me hace ser sentir con derecho de poder transmitir eso que todos llamamos “simpatía”, quizá sea mi forma de ser, o algunas ocasiones mi histeria que provoca robar en otros una sonrisa; quizá sea esa misma magia de la cual hablo la que me ha traído grandes satisfacciones, y pocos malos ratos.

Alguna vez le dije a un amigo que desde chico me hubiese sido ser actor cómico, no por el hecho de repetir un guión, sino por la espontaneidad que con el pasar de los años he ido desarrollando el cual me ha llevado a conocerme un poco más, y a mofarme de mí mismo (en lugar que otros lo hagan por mí), y así poder transmitir la energía que día a día derrocho.

Por suerte he conocido a muchas personas con las cuales he simpatizado y he podido compartir no sólo grandes momentos, sino también momentos de malos ratos. Estoy convencido que la felicidad no es eterna; sino es momentánea, y si uno es feliz haciendo tal o cual cosa, ¡ Que viva la Felicidad¡.


Volviendo a mi “magia”; en realidad, es una palabra la cual no me ha costado descubrir, como decía líneas arriba, el sentirme yo mismo me ha servido para caracterizarme una persona llena de locuras, grandes ocurrencias, tontos pensamientos, geniales ideas, brutales decisiones, y además inteligentes razones para poder darme cuenta cuando mis “real friends” necesitan de mí. No creo tener muchos amigos, pero si los suficientes para saber que cuando los necesite, ellos estarán ahí; como alguna vez me dijo Victoria: “Junior, llámame a la hora que sea, el día que sea; siempre estaré para ti”, y bueno las personas que tenemos el agrado de conocer a Vicky, pues no dejamos de decir que es una en un millón.

Ahora que mencioné a Vicky, no podía dejar de mencionar a Lourdes, otras de las grandes personas que me ha tocado conocer, creo a ciencia cierta que desde la primera vez que nos presentaron, la “magia” que sobresale de mí, hizo que ellas creyeran en mí, y sigamos el mismo camino.

Wendy y Geraldine, sin dudarlo ustedes se dejaron llevaron por mis locuras y sin fin de confidencias, creo que fácil podríamos tener nuestro propio segmento, y que no hablaríamos. Gera: estoy seguro que seguiremos compartiendo nuestras tardes en el Friday's, como las de antes.

“En singulares ocasiones he sabido sobrellevar situaciones las cuales con el tino tan característico en mí, he podido lidiar y salir adelante que para algunos tardaría meses en poder asimilarlo; y creo que, con mi “magia” he podido encantar, (algunas veces desencantar) a personas que indudablemente con el pasar del tiempo hemos podido compartir no solo gratos momentos; es verdad, no todo es color de rosa, pero lo que si tengo que resaltar es la fortaleza que voy alcanzando a cada situación adversa que se cruza en mi camino. He caído, creo que como todos en esta vida, pero no me he quedado ahí, creo que con esa fuerza interior que cada uno de nosotros posee, me ha servido para seguir en el camino que cada día es un nuevo reto”.


Hace muchos años, y sí casi una década atrás, se transmitió por nuestra capital el programa “Nubeluz”, que en un inicio fue conducido por Mónica Santa María y Almendra Golmesky, luego vinieron Liliana y Xiomy. Nubeluz, programa al que fui una vez, y para mi mala suerte perdí en un concurso que no recuerdo el nombre, sólo sé, que tenía que dar vueltas y vueltas en un disco, tratando de armar una torre con unas esponjas en forma de ladrillos, no recuerdo el nombre del concurso, pero si de los golpes que me dí.

Hay una canción de este mismo programa , que para los que tienes ahora la misma edad que yo, la deben recordar; “Yo tengo la Magia”, la cual se convirtió por años en una de mis mejores canciones de programas infantiles. Esta misma canción me hace postear nuevamente y con firmeza puedo decir frases muy ciertas que se despliegan de esta misma canción.

No necesitamos una espada poderosa
No necesitamos un escudo de neón
No necesitamos una luz maravillosa
Ni tampoco rayos luminosos
Que nos lleven hacia el sol.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

More than words

He pensado, y a la vez afirmado, que a veces un gesto, un movimiento corporal, o una simple expresión dice más que mil (o algunos casos diez mil) palabras. Me ha pasado que sin tener el don de leer la mente de otras personas, he podido descifrar algunas de las cosas que por timidez no me lo han dicho o en los remotos casos “no me han querido decir”

Me ha pasado también que se me ha hecho complicado expresar con palabras algunas ideas, y no sólo eso, también expresar algunas confesiones que lógicamente al final no fue lo que quise decir. Al pasar los años he conocido personas que realmente me han puesto en aprietos y muerto de nervios
:”hablé mucho, pero no dije nada”.


Confieso que he aprendido a sobrellevar mis impulsos, y es que, creo que todo en esta vida tiene un proceso por el que hay que pasar, cuando tenía 18 años, o quizá 19, decía todas las cosas al mismo tiempo, pero gracias a las críticas de las personas que estuvieron en ese momento a mi alrededor, he aprendido con cierta lentitud, formas de poder expresar algunos de mis sentimientos para con todos, y asimismo a darme cuenta que “un gesto vale más que mil palabras”.

A la edad real que tengo puedo decir, que aún me cuesta decir “ciertas cosas” que si las podría ordenar en mi mente en ese momento, tendría en muchos casos a mi parecer “a happy ending”.

El último fin de semana, recostado en mi cama alrededor de las 2:30 a.m. recordé algunos de los momentos en los cuales algunas personas me han dicho todo sólo con un gesto; quizá la poca concentración o sus limitaciones de palabras, no dejaron que escuchará lo que sería una buena o mala noticia; creo que a veces eso fue mejor.

“Ciertamente pasamos por situaciones las cuales pensamos es la más complicada, pasarán las horas, los días, los meses; hasta incluso los años, y todo será igual, sea de día o de noche, siempre habrán situaciones las cuales estaremos a la espera de alguna buena noticia o de aquella que al terminar el día y antes de ir a dormir, digamos: I got it.. Alguna vez escuché por ahí que la gente no cambia, solo mejora o empeora, deduzco que tiene mucho que ver en las experiencias vividas, y por supuesto de las ganas de seguir creciendo”.

Hace muchos años había escuchado la canción More than words, en la voz del grupo Extreme; resalto que nunca me pareció buena, es más me parecía bastante lenta. Quien diría que pasarían los años y esta vez la situación era diferente, pero con los mismos oídos.

Aquella noche después de una larga plática, “hubo ganas de comer algo, y como es usual en los Grifos de Lima, estos cuentan con un Shop 24 horas, (que nos saca de apuros), y sentado mientras se calentaba el enrollado de jamón, noté que en el fondo estaba esa canción, no dije nada, no dijiste nada, seguramente no era necesario, pero ese gesto de simpatía y de todo esta bien, me hizo dar ese respiro y alivio que buscaba.”

More than words me ha hecho postear en esta ocasión, pensando en que las palabras se las lleva el viento, pero las imágenes quedaran siempre en nuestra mente.