Me ha pasado también que se me ha hecho complicado expresar con palabras algunas ideas, y no sólo eso, también expresar algunas confesiones que lógicamente al final no fue lo que quise decir. Al pasar los años he conocido personas que realmente me han puesto en aprietos y muerto de nervios
:”hablé mucho, pero no dije nada”.
Confieso que he aprendido a sobrellevar mis impulsos, y es que, creo que todo en esta vida tiene un proceso por el que hay que pasar, cuando tenía 18 años, o quizá 19, decía todas las cosas al mismo tiempo, pero gracias a las críticas de las personas que estuvieron en ese momento a mi alrededor, he aprendido con cierta lentitud, formas de poder expresar algunos de mis sentimientos para con todos, y asimismo a darme cuenta que “un gesto vale más que mil palabras”.
A la edad real que tengo puedo decir, que aún me cuesta decir “ciertas cosas” que si las podría ordenar en mi mente en ese momento, tendría en muchos casos a mi parecer “a happy ending”.
El último fin de semana, recostado en mi cama alrededor de las 2:30 a.m. recordé algunos de los momentos en los cuales algunas personas me han dicho todo sólo con un gesto; quizá la poca concentración o sus limitaciones de palabras, no dejaron que escuchará lo que sería una buena o mala noticia; creo que a veces eso fue mejor.
“Ciertamente pasamos por situaciones las cuales pensamos es la más complicada, pasarán las horas, los días, los meses; hasta incluso los años, y todo será igual, sea de día o de noche, siempre habrán situaciones las cuales estaremos a la espera de alguna buena noticia o de aquella que al terminar el día y antes de ir a dormir, digamos: I got it.. Alguna vez escuché por ahí que la gente no cambia, solo mejora o empeora, deduzco que tiene mucho que ver en las experiencias vividas, y por supuesto de las ganas de seguir creciendo”.
Hace muchos años había escuchado la canción More than words, en la voz del grupo Extreme; resalto que nunca me pareció buena, es más me parecía bastante lenta. Quien diría que pasarían los años y esta vez la situación era diferente, pero con los mismos oídos.
Aquella noche después de una larga plática, “hubo ganas de comer algo, y como es usual en los Grifos de Lima, estos cuentan con un Shop 24 horas, (que nos saca de apuros), y sentado mientras se calentaba el enrollado de jamón, noté que en el fondo estaba esa canción, no dije nada, no dijiste nada, seguramente no era necesario, pero ese gesto de simpatía y de todo esta bien, me hizo dar ese respiro y alivio que buscaba.”
More than words me ha hecho postear en esta ocasión, pensando en que las palabras se las lleva el viento, pero las imágenes quedaran siempre en nuestra mente.
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