jueves, 4 de agosto de 2011

Volverte a Amar

Hace un par de días regresé de un viaje el cual casi no lo había planeado; fue así que sin pensarlo dos veces aproveché mi semana de vacaciones para poder salir de esta ciudad (Lima) y respirar ese aire que normalmente respiro, sin imaginar que aquel viaje me traería grandes sorpresas.

Desde hace algunos meses atrás me había puesto en contacto con un ex - compañero de colegio a quien no veía hace 12 años, el encuentro se dió en una ciudad en donde ni el ni yo conocíamos y Trujillo fue el lugar pactado.

Aquella tarde de sábado reconocí a David, había cambiado sin duda físicamente, y claro, habían pasado tantos años que no nos íbamos a ver igual que cuando teníamos 15. Dimos tantas vueltas por la plaza de Armas que no importaba la hora ni el lugar, solo fue el hecho de poder intercambiar ideas y conversar de todo lo que había pasado durante todos estos años.

Mientras lo escuchaba sentía que sus historias se convertían en las mías, me involucré en ese mar de aventuras contadas por él, en donde por ocasiones me sentí protagonista.

Dijo cosas que por momentos me hizo temblar y recordar aquellos nefastos momentos que alguna vez viví, solo procedí a escucharlo para luego acotar con alguna idea el cual esperaría lo ayudara.

Entre las cosas que me dijo, pude notar que al igual que la mayoría de mortales, nos ha tocado vivir momentos bastantes fuertes, difíciles y tristes en el lado sentimental; a la vez, sentí que por un momento quiso huir de todo aquello que le hacía mal. Y es que con el tiempo comprendí que el tema sentimental es tan sensible que no nos podemos imaginar hasta donde puede llegar a sentir nuestro corazón, y cuál sería el resultado final.

Por casualidad, escuchamos una canción la cual había escuchado hace algunos años, pero esta vez la versión era diferente. Vi en pantalla gigante a Alejandra Guzmán y Moderatto haciendo: “Volverte a amar”.

Solo al escuchar esa canción trajo a mí como flashback muchos recuerdos del pasado, pero que no iban a arruinar mis vacaciones, pero me sentí involucrado con las historias que David me comentó.

“Junior: Sabes, no he podido sentirme bien por mucho tiempo, siento que lo que he hecho no me ha servido de nada, porque he conseguido poco y de ese poco, no fue tanta mi felicidad, quiero liberar muchas ideas y tener la suficiente fuerza para poder tomar decisiones que me hagan sentir seguro de mis actos”, fue más o menos lo que interpreté cuando lo escuchaba.

Entendí que en el tema del amor nadie es dueño ni nadie puede saber que nos espera el futuro, a veces uno se aferra a personas equivocadas, le comenté que es necesario pasar por momentos poco agradables para poder obtener experiencia y capacidad de afrontar muchos temas ligados a lo sentimental.

Lo noté nervioso, sin palabras para poder expresar lo que sentía, animado, feliz, y creo que enamorado. Hubieron momentos en su vida lo cual disfrutó al máximo, pero no con la magnitud que le gustaría, y es que, me confesó que estaba muerto por una persona (así como decimos en Lima), pero esa persona no estaba segura de lo que quería y se aprovechaba de los buenos sentimientos de David, noté sus expresiones tan emocionales que sin duda nada cambiaría mi forma de pensar: “David está enamorado”.

Aunque me repitió en muchos idiomas que ahora lo trata de sobrellevar, sentí que por dentro si este “x” lo toca, David estaría rendido a sus pies.

Le dije que no está mal que se enamore, pero que se asegure que ese amor tiene que ser mutuo, o que al menos sienta que después de tanta paciencia habría alguna posibilidad.

Fueron tantos los temas conversados que sentí que estaba describiendo parte de mí.

Aún escuchando a Alejandra, oí con paciencia cada parte de lo que decía, y realmente creí que todo lo que decía era para mí. Hubo una frase que me hizo sentir un poco de electricidad por el cuerpo:

“A pesar de todas las caídas que he tenido en mi vida, he sabido levantarme pero gracias a su cariño y a su amor; y así es la vida no siempre va estar plano, pero hay que saber estar bien arriba y abajo”.

Sin duda, cierto.

Ya en Lima, y después de esos felices días en Trujillo, afirmo que Volverte a amar es una de esas canciones que no me aburriría de escuchar.

Gracias David por escucharme y hacer que tus historias sean las mías y por haber depositado tu confianza en mí.