Desde hace algunos meses atrás me había puesto en contacto con un ex - compañero de colegio a quien no veía hace 12 años, el encuentro se dió en una ciudad en donde ni el ni yo conocíamos y Trujillo fue el lugar pactado.
Aquella tarde de sábado reconocí a David, había cambiado sin duda físicamente, y claro, habían pasado tantos años que no nos íbamos a ver igual que cuando teníamos 15. Dimos tantas vueltas por la plaza de Armas que no importaba la hora ni el lugar, solo fue el hecho de poder intercambiar ideas y conversar de todo lo que había pasado durante todos estos años.
Solo al escuchar esa canción trajo a mí como flashback muchos recuerdos del pasado, pero que no iban a arruinar mis vacaciones, pero me sentí involucrado con las historias que David me comentó.
“Junior: Sabes, no he podido sentirme bien por mucho tiempo, siento que lo que he hecho no me ha servido de nada, porque he conseguido poco y de ese poco, no fue tanta mi felicidad, quiero liberar muchas ideas y tener la suficiente fuerza para poder tomar decisiones que me hagan sentir seguro de mis actos”, fue más o menos lo que interpreté cuando lo escuchaba.
Entendí que en el tema del amor nadie es dueño ni nadie puede saber que nos espera el futuro, a veces uno se aferra a personas equivocadas, le comenté que es necesario pasar por momentos poco agradables para poder obtener experiencia y capacidad de afrontar muchos temas ligados a lo sentimental.
Lo noté nervioso, sin palabras para poder expresar lo que sentía, animado, feliz, y creo que enamorado. Hubieron momentos en su vida lo cual disfrutó al máximo, pero no con la magnitud que le gustaría, y es que, me confesó que estaba muerto por una persona (así como decimos en Lima), pero esa persona no estaba segura de lo que quería y se aprovechaba de los buenos sentimientos de David, noté sus expresiones tan emocionales que sin duda nada cambiaría mi forma de pensar: “David está enamorado”.
Aunque me repitió en muchos idiomas que ahora lo trata de sobrellevar, sentí que por dentro si este “x” lo toca, David estaría rendido a sus pies.
Le dije que no está mal que se enamore, pero que se asegure que ese amor tiene que ser mutuo, o que al menos sienta que después de tanta paciencia habría alguna posibilidad.
Fueron tantos los temas conversados que sentí que estaba describiendo parte de mí.
Aún escuchando a Alejandra, oí con paciencia cada parte de lo que decía, y realmente creí que todo lo que decía era para mí. Hubo una frase que me hizo sentir un poco de electricidad por el cuerpo:
“A pesar de todas las caídas que he tenido en mi vida, he sabido levantarme pero gracias a su cariño y a su amor; y así es la vida no siempre va estar plano, pero hay que saber estar bien arriba y abajo”.
Sin duda, cierto.
Ya en Lima, y después de esos felices días en Trujillo, afirmo que Volverte a amar es una de esas canciones que no me aburriría de escuchar.
Gracias David por escucharme y hacer que tus historias sean las mías y por haber depositado tu confianza en mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario