Hace varios meses me hablaron de esta canción, sinceramente ya la había escuchado antes en un programa de televisión, y aquella noche sentí que Noel conocía mi vida por completo, porque desde que estuvo en Sin Bandera me he identificado con algunas de esas canciones.
Justamente cuando me volvieron a comentar de “No veo la hora”, dí un suspiro que me hizo recordar cosas que en el pasado fueron para mí no muy fáciles de resolver. Fue así que en una conversación en el Messenger y caminar alrededor de 30 minutos en este frío limeño, mi yo interior me dijo: “Vuelve a postear”.
Es cierto que hubo un momento en mi vida y en la de muchos que se nos ha pasado por la mente: “Quiero dormir, despertar y que todo haya terminado”, y no creo que solo hubo un momento si no varias ocasiones. Recordé que los seres humanos solemos desesperarnos por el futuro fortuito que nos toca vivir, y a veces esa desesperación nos lleva a tejer muchas ideas (muchas de ellas alejadas de la realidad) que cuando pensamos en el presente, lo único que logramos es llenarnos de dudas y no encontrar ninguna respuesta.
Hace mucho tiempo conocí a una persona que para hoy le tengo un cariño muy especial, pero que en su momento me llenó de dudas, me hizo questionar varias veces mi estilo de vida, mi comportamiento, y criticó cuanto desorden pudo haber en mí . En ese tiempo, esa misma persona me hablaba de vivir el presente y no dejarnos vencer por algún estúpido obstáculo que podamos tener en el camino, y es que, muchos de esos momentos tristes lo compartí, y casi siempre pensaba: “No veo la hora de que todo esto acabe”. Confundí sentimientos, nostalgias y forma de expresión, esa misma confusión me llenó de tristeza, pero fue ahí que el tiempo fue cómplice de mi no muy lenta superación. Algunos me dicen que soy medio depresivo, pero yo les digo, soy humano, también tengo que llorar, pensar, reir. Lo diferente es que a veces me encierro en mi mundo; mundo que conozco a la perfección.
Creo que es común obsesionarnos con algo (o con alguien), es parte del ser humano. El no saber lo que pasará y “ no ver la hora” de que esos planes en mente se hagan realidad, hace que los nervios ocupen nuestra mente y alboroten nuestras hormonas y nos lleven a tener noches de insomnio, es fácil decir : “Todo pasará”, pero lo difícil es saber que eso realmente pase. Los años, los meses, los días y hasta minutos harán que esas dudas tengan respuesta, quizá a grande o mediano plazo, pero sabremos la verdad.
No es fácil sacar de nuestros pensamientos aquellos recuerdos que nos marcó parte de nuestras vidas, a veces: “No veo la hora”, se convierte en nuestra palabra favorita para poder resolver esas dudas que en algún momento pasó por nuestra mente. Mi experiencia ayuda a saber que realizando actividades ajenas a lo normal, ayuda como terapia de olvidar por un momento aquello que nos da vueltas a la cabeza. Mi idea filosófica de escribir y en ocasiones hablar no me falla, solo es tener objetivos por los cuales preocuparnos y pensar en aquellos que nos rodean a la actualidad y de ahí poder vivir nuevas experiencias con la ya obtenida en el pasado.
“No veo la hora", se ha convertido en una de mis canciones favoritas, lo que pasa es que como dice la canción: “No veo la hora de arrollar todos tus sueños y me desvelo pensando en ti” (Esta bien me quedo a dormir, pero me levantas muy temprano.)
“No veo la hora de contarte algún secreto” (Sabes, me gusta alguien pero no puedo decírtelo)
“No veo la hora de explicarte de quién soy yo.” ( No sabes ¡¡, lo logrè)
“No veo la hora de volverte a ver”… A veces quisiera no volver a verte.
viernes, 15 de abril de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario